IN MEMORIAM:
JOSÉ JAVIER
CASTRO (1965-2022)

José Javier Castro Kohler fue un artista y músico experimental peruano nacido en Lima el 20 de marzo de 1965. Estudió en el colegio Santa Margarita de Monterrico, luego de lo cual realizó Estudios Generales en la Universidad de Lima (1982-1983) y de Administración de Negocios Internacionales en el Instituto Tecnológico de Comercio Exterior ADEX (1984). Tras este breve periodo de formación trabajó como radio operador y controlador aéreo para la empresa Shell en el proyecto Camisea (1985-1986), lo que le permitió, desde muy joven, percibir la coexistencia de la pobreza y la potencial riqueza sobre un mismo territorio.

Realizó posteriormente estudios en Artes Gráficas en el Instituto Toulouse Lautrec (1987), de Pintura y Bellas Artes en el ESART de Barranco (1990) y como alumno libre en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes (1991). En paralelo desarrolló una activa práctica en el rock alternativo, que lo llevó poco a poco a interesarse por la creación sonora experimental. Fue durante esos años de adolescencia y primera juventud que participó con amigos en la conformación de legendarias bandas, como Humo Rojo, El Beat Sudaka y la primera formación de La Liga del Sueño. A lo largo de ese tiempo, dividía su práctica creativa con diversos trabajos, como tripulante auxiliar, supervisor de vuelo e instructor para Expreso Aéreo y Aero Perú.

Fotografía: Edi Hirose (circa fines década 1990)

En 1995 funda El Aire, emblemática banda cuyo primer disco —titulado con el mismo nombre de la banda– fue considerado por la prensa un referente en la escena del rock independiente local de los años noventa. En sus casi veintisiete años de trayectoria, El Aire publicó siete discos, entre los que se incluye el primer disco triple del rock en el país (este último en colaboración con ATA). Su versatilidad musical y de composición también le permitió experimentar la combinación de otros géneros, incluyendo la música electrónica y hasta versiones contemporáneas de canciones populares latinoamericanas con un destello de reivindicación revolucionaria. En el escenario, José Javier abrigaba una potente impremeditación de ritmos viscerales y rebeldes, que sobrepasaban muchas veces los límites de la predictibilidad. Fuera de su trabajo como compositor, guitarrista y cantante fue colaborador para proyectos progresivos, como Leusemia, Asido Tubalius o Nudo de Espejos, y, más recientemente, fue coproductor con las bandas Mi Jardín Secreto y Cocaína.

A lo largo de los años se seguiría relacionando laboralmente con el campo de la logística y gestión de complejos proyectos de minería y construcción que enriquecieron su visión sobre la realidad del país.

Hacer uso de los recursos disponibles y fusionarlos de manera inventiva y lúdica era en José Javier una singular habilidad. La experimentación y curiosidad también se extendían al echar mano de cualquier software que se le ponía al frente, ya sea de edición de video, manipulación de imagen o, indiscutiblemente, de sonido. Esa combinación de gran destreza técnica y potente capacidad de improvisación creativa lo llevaba siempre a perseguir nuevas experimentaciones.

Como miembro fundador de Alta Tecnología Andina participó junto con Alfonso Castrillón, Jorge Villacorta y José-Carlos Mariátegui en las reuniones que permitieron gestar el 2 Festival Internacional de Video Arte, llevado a cabo del 4 al 29 de mayo de 1998 en la Galería de Artes Visuales de la Universidad Ricardo Palma. Para este evento, José Javier diseñó el afiche, basándose en las barras de color SMPTE que se usan como patrón de prueba de televisión, generando una síntesis cromática que manifestaba el uso creativo y experimental del lenguaje del video y el arte digital. Pero a su versatilidad creativa se sumaba una extraordinaria capacidad de gestión y gran poder de convocatoria. En ese aspecto, logró financiamientos de instituciones tradicionales para proyectos de vanguardia. Asimismo, su audacia y expresividad oral enriquecían un sentimiento de proyecto con un fin mayor y de largo plazo, algo que en el Perú resulta muchas veces inalcanzable.

Afiche del 2 Festival Internacional de Video Arte
Diseño de José Javier Castro

Mina Demoly (y traductora a la mano izquierda), José Javier Castro y José Carlos Mariátegui durante las charlas del 2 Festival Internacional de Video Arte (1998).

También fue un colaborador activo del proyecto Túpac Amauta, dirigido por Gianni Toti y producido en el Centro Internacional de Creación de Video (CICV) —el mítico Centro de Investigación Pierre Schaeffer, Montbéliard-Belfort (Francia)—. José Javier entendió que los extensos y minuciosos requerimientos de material audiovisual solicitados por Toti eran necesarios para enriquecer las múltiples capas visuales que generaban complejas imágenes de síntesis y que fueron la base del primer canto de la VideoPoemOpera, Túpac Amauta. En el año 1999, para la segunda parte del proyecto fue invitado como residente en el CICV, estableciendo un vínculo de primera mano con Toti y su pensamiento, con quien comparte ideas en relación con la creación sinteatrónica. Como evocación espontánea y sentido tributo y agradecimiento a Toti, en 2021 elaboró la pieza sonora Melodía a Gianni Toti en dos partes, inspirada en las diversas visiones «totianas» sobre la música y la estética.

Su activa participación en ATA impulsó no solo la posibilidad de invitar a especialistas en música electrónica al Perú, sino también de convocar al incipiente público local, lo que sentó las bases para generar una comunidad de arte sonoro, que en ese momento se encontraba dispersa. Organizó así en el 2000, en colaboración con el Goethe-Institut Perú y el Conservatorio Nacional de Música (hoy, Universidad Nacional de Música), un concierto a cargo de Johannes Goebel, en ese entonces director-fundador del Instituto de Música y Acústica del ZKM (Centro para el arte y la tecnología de los medios de comunicación) de Karlsruhe (Alemania).

A los pocos meses de este evento, José Javier concibió, con motivo del 5 Festival Internacional de Video/Arte/Electrónica (2001), el proyecto Modular 12°06´S 77°01´W Park- o-Bahn: 168 horas de música electrónica. Se trataba de un proyecto que planteaba «climatizar» o crear un ambiente artificial con experiencia de ambientación en espacio público con el uso de música electrónica durante una semana continua en el Parque Central de Miraflores (Parque 7 de junio) basada en composiciones electrónicas originales de más de una docena de creadores peruanos. Como bien mencionó en el impreso informativo que circuló durante el evento:

Los parques tienen la peculiaridad de ser una suerte de espacio, refugio, isla, etc. Para aislarse, no importando si periféricamente tienes un infierno motorizado […], el parque se convierte en un santuario menor, escondite y hasta confesionario si se quiere. La idea de climatizar el parque se especifica un poco más teniendo en cuenta que los parlantes de difusión serían ubicados intercaladamente a lo largo del camino principal y buscando emisión de arriba hacia abajo. Lo cual nos lleva pensar que lo que estaríamos haciendo es propiciar un estímulo psicológico al transeúnte.

Volante de Park-o-Bahn
Diseño: taller gráfico Mehr Licht

José Javier Castro en Park-o-Bahn

José Javier, con su gran capacidad de convocatoria, vinculó a jóvenes músicos, creadores sonoros y grupos peruanos, como Ensamble (integrada por Jorge González, Edgar González, Carlos González y Luis Torres), 5 Esquinas (integrada por Juano Castillo y Carlos González), Unidad Central (integrada por Ricardo Barrantes, Carlos Vásquez y Willy Techno), Naylamp (nombre del dúo de músicos/creativos publicitarios conformado por Rolando Roncallo y Rafael Santillán, Félix Arias (estudiante, en ese entonces de la Escuela Nacional de Bellas Artes), Johnny Collantes (músico y creativo graduado en ingeniería de sonido), Omar Lavalle (músico graduado en ingeniería de sonido con experiencias en sonorización y composición para el circuito de danza y teatro), Theremyn_4 (nombre del proyecto electrónico de José Gallo), Ivo Draganac (artista gráfico con activa participación en el ámbito de la música electrónica), Christian Galarreta (músico de formación y estudioso con amplio desarrollo en la música electrónica gracias a su proyecto Evamuss), y Kiko Mayorga (ingeniero electrónico, en esa época conocido en el mundo de la música bajo el nombre de Jolly Troncher). Lograr una programación de 168 simultáneas en un parque público implicó un amplio trabajo logístico y de seguridad, pues durante esa semana el parque 7 de Junio estuvo abierto las 24 horas del día. El proyecto lo gestionó muchas veces de forma remota, mientras se encontraba en Áncash, en su puesto de supervisor y coordinador de construcción del complejo minero polimetálico de Antamina, una de las más complejas obras de ingeniería del país.

En el 2006 organizó la exposición Resistencias, primeras vanguardias musicales en el Perú (2006), como parte del Festival de Arte Sonoro Vibra/Audio Lima Experimental, organizado por ATA y el Espacio Fundación Telefónica. Para ello, José Javier invitó a Luis Alvarado, en ese entonces director del fanzine Autobus, a preparar un artículo sobre algunos músicos electroacústicos peruanos como Cesar Bolaños, y Edgar Valcárcel. Dicha invitación derivó un proyecto más ambicioso donde emprendieron juntos una de las investigaciones más extensas sobre la historia de la música electrónica en el Perú, que involucraba la revisión de cintas, recortes periodísticos y fotográficos, así como un arduo trabajo de entrevistas a los más representativos creadores musicales experimentales peruanos, como Cesar Bolaños, Edgar Valcárcel, Leopoldo La Rosa, José Malsio, Celso Garrido Lecca, José Sosaya, Seiji Asato, Walter Casas, Manongo Mujica y Francisco Pulgar Vidal.

resist baja 1

Resistencias, primeras vanguardias
musicales en el Perú

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Resistencias, primeras vanguardias
musicales en el Perú

En las entrevistas, la rápida empatía permitió generar amistad con muchos de estos históricos compositores, lo que fue decisivo para explorar datos descocidos de su rica trayectoria y obtener en préstamo valiosos materiales fonográficos, que fueron explorados e identificados minuciosamente por José Javier haciendo uso de una máquina de carrete abierto “reel-to-reel” facilitada por el ingeniero de sonido Álvaro Zevallos. Resistencias, primeras vanguardias musicales en el Perú fue abierta en el recientemente inaugurado Espacio Fundación Telefónica y permitía apreciar una diversidad de documentos como fotografías, afiches, programas, vinilos, recortes periodísticos, partituras, audios, además de registros con las entrevistas a los mismos compositores, lo que permitió dar a conocer el contexto de renovación por el que pasó la música en el Perú y Latinoamérica entre los años 60 y 70. La exhibición se complementó con el seminario Latinoamérica y la vanguardia musical donde participaron Luis Alvarado, José Javier Castro, Edgar Valcárcel y Leopoldo la Rosa, así como un concierto con composiciones e interpretaciones hechas por los músicos peruanos. El rescate sonoro realizado para Resistencias sentó las bases de un archivo de la historia del arte sonoro y experimental peruano. Este trabajo de rescate fue clave considerando que a partir del 2007 nos dejaron muchos de los principales exponentes de la música experimental, como César Bolaños, Leopoldo La Rosa, Francisco Pulgar Vidal y Edgar Valcárcel y José Malsio.

Así como era comprometido con los proyectos más complejos, era también implacable contra la mediocridad y la superficialidad. Su conducta ética era radical, y por ello elaboró algunas frases contundentes que criticaban la cultura como un modelo popular y de gratificación efectista:

Algunos se contentan y hasta se ensalzan con observar un proceso de recambio cultural basado en la re-oferta del arte popular. Esta visión es realmente corta de vista y muy peligrosa porque localiza a cultura como un cúmulo de expresiones artísticas e in-conspicua pero inexorablemente las aísla de la comprensión integral de la ética, ciencia y técnicas que nos acompañan o deben acompañarnos cotidianamente. La percepción general de una sociedad no puede darse solamente a partir de lo sensual, superfluo o efectista. Eso lo encuentro embrutecedor. El perfil social no debe poder graficarse eternamente con un niño costeño, andino o selvático de escasos recursos que mira con temor, recelo o inhibido ante una muestra de la tecnología. Eso es criminal.

José Javier era un hombre de gran inteligencia adaptativa. Tenía una gran capacidad de involucrar a gente joven en sus proyectos, pero también se adecuaba a contextos de trabajo con gente bastante mayor que él, a quienes les expresaba respeto y consideración. Más de 40 años en prácticas de creación sonora y 25 años en la dirección de proyectos en la industria de la ingeniería y construcción le permitieron manejarse en contextos muy diversos. Ambas prácticas —de gran complejidad— sumaron a la conformación del personaje, amplificando su sensibilidad humanista.

El ánima creativa de José Javier dejó de brillar el domingo 11 de septiembre de 2022. Nos queda su entusiasmo por lo nuevo y su sueño por una utopía posible a partir de la investigación, la práctica artística y la democratización del conocimiento.

José-Carlos Mariátegui

Fotografía: Ivan Llaque